domingo, 5 de octubre de 2014
¿Por qué viajar?
Lo saben las golondrinas, lo saben los osos polares, lo sabía Marco Polo y Thomas Cook... Lo sabían los jóvenes aristócratas ingleses del siglo XVI, y lo sabían también Amelia Earhart, Isabelle Eberhardt, Mary Kingsley y Gertrude Bell... Viajar es mucho más que hacer "turismo", es un ejercicio de aprendizaje constante que nos aleja de nuestra rutina, nos pone a prueba y permite conocernos mejor a nosotros mismos.
¿Por qué viajar? Las razones o excusas sobran: para romper con la rutina, para tomar distancia de tu realidad práctica, para conocer y experimentar de primera mano nuevas culturas, para ver "ese" templo budista que tanto te ha hecho suspirar en fotos, para conocer gente, para conocer-TE, para conocer tus límites... para empujarlos, por experimentar la adrenalina al 100%, por amor a viajar, por placer a lo desconocido, por miedo a lo desconocido, porque sí...
Viajar es exponerse por propia voluntad a un cambio drástico en la rutina. Levantarse cada día en un sitio diferente, hacer conseciones con la comida, las formas de transporte, los horarios, los tiempos del otro... conciliar nuestra cultura con la que una esta inmersa en cada momento. Viajar es permitirse conocer gente. Mostrar tu cara más amable. Hablar con gente con la que una nunca imaginó, desde la comodidad del sofá de casa, que alguna vez charlaría. Es compartir mesa con un grupo de viajeros del mundo que tienen inquietudes y necesidades. Es compartir experiencias con extraños con la misma intimidad con la que se cuentan secretos a una mejor amiga. Viajar es convertir a los extraños en tus amigos, hermanos, confidentes... Viajar tiene sus riesgos, pero como todo riesgo, también tiene su recompensa. Una agudiza la destreza mental, agudiza el sexto sentido, el instinto de supervivencia en su máxima capacidad... Viajar te enfrenta a la pluralidad y a la diversidad de nuestro planeta, con sus culturas y su naturaleza dramática... y durante el viaje, de repente, te das cuenta: estás viva y eres feliz.
Viajar además de un derecho, debería ser una obligación. Viajar debería convertirse en una asignatura universitaria o una formación complementaria a la escolarizada, como antiguamente, para aprender de otras culturas, descubrir otras formas de mirar y enfrentar una realidad. Debería ser un ejercicio contra el egoísmo y el individualismo crónico de quienes habitan en los países desarrollados. Viajar, queridas amigas, es un arte y es educativo.
Porque viajar es vivir el "ahora" más que nunca. Viajar te da como única opción ser espontánea y analizar las situaciones en las que te encuentras desde nuevas perspectivas.
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